miércoles, 1 de diciembre de 2010

La estrella michelín


Puede parecer una locura, pero los sueños tienen síntomas de locura.
Cuando era niño soñaba con ser astronauta y esto ocurrió hasta que alguien me dijo que eso era imposible.
Cuando era un novel cocinero, en Chile y con la gente que me enseñó este oficio, y con mi amigo de cuchillos, con el que gané algún concurso ,soñé un día con estar en una cocina reconocida por la guía Michelín, la principal guía culinaria del mundo.
Y aunque con mis treinta y tres años y con muchas lecturas de cocina en el cuerpo, soy menos ingenuo respecto a estos reconocimientos, no quita que cada vez que recuerdo mis comienzos, recuerdo mis sueños con la guía roja .Era nuestra ilusión.
Cuando fui adolescente comprendí porque un chileno no podría nunca ser un astronauta y mi sueño de pequeño se desvaneció. Cuando fui un cocinero joven entendí que Europa estaba lejos. Y que no sería sencillo llegar allí y más difícil aún cocinar en un restaurant con un estrella michelín.
Y cuando el sueño del joven cocinero se desvanecía, sucedió esto.
La próxima semana tendré mi primer servicio en un restaurant con una estrella Michelín.
Y tengo la misma ilusión del niño que quería ser astronauta.

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